El coordinador parental: funciones y obligaciones

Mantener las relaciones familiares en un proceso de separación o divorcio puede resultar muy difícil para las partes implicadas, porque en este duro trayecto convergen una serie de sentimientos encontrados y desacuerdos sobre varios aspectos, pero el más importante tiene que ver con definir cómo continuará la convivencia con los hijos tras la ruptura.

Desafortunadamente, en estos casos donde existe conflictividad entre la pareja, los hijos terminan siendo víctimas involuntarias de las discusiones entre sus padres, que no logran llegar a acuerdos en temas que afectan directamente a los menores. Ante circunstancias como esta, el juez que lleva el caso puede designar a un coordinador parental para que funja como mediador en pro del interés familiar, garantizando el bienestar emocional del menor, su protección y su derecho de mantener la normalidad en las relaciones con ambos padres.

En consecuencia, en este artículo veremos en qué consiste la figura de coordinador parental, cuáles son las funciones de un coordinador parental, que características debe tener, cómo está regulada esta figura jurídica y cuándo es recomendable acudir a un coordinador parental.

📌¿Qué es un Coordinador Parental?

Un coordinador parental es una figura que surge en aras de garantizar el interés superior del menor en una familia conflictiva. Dicha figura está representada por un profesional capacitado y con experiencia en la resolución de conflictos, el cual se desempeña como auxiliar colaborador del juez para mediar entre las partes e intentar reconstruir las relaciones familiares.

En tal sentido, el coordinador parental actúa, en nombre del juez, como autoridad ante la pareja y si estos no son capaces de llegar a un consenso respecto a la crianza y cuidado de los hijos, será el coordinador quien determine las pautas y nuevas medidas por las que se regirá la familia y siempre en interés del menor.

De manera que el propósito del coordinador parental no es otro que procurar la implantación de las medidas que deben adoptar los progenitores respecto a cómo relacionarse entre sí, con sus hijos y lo que más le conviene al menor, manejando la negociación de la forma más consensuada y pacífica que permitan las circunstancias, sobre todo para evitar que la conflictividad afecte emocionalmente al menor y perjudique su desarrollo integral.

¿Qué características debe tener un Coordinador Parental?

La figura de coordinador parental puede ser asumida por uno de los especialistas en la materia adscritos a los servicios técnicos del juzgado o en caso de no haber disponibilidad inmediata, por el abogado colaborativo, un trabajador social o psicólogo formado en negociación y mediación, de manera que estos profesionales deben tener las siguientes características:

✔Los Coordinadores Parentales deben ser profesionales con amplia formación y especialistas en resolución de conflictos familiares.

✔Deben tener experiencia en mediación familiar y habilidades para el diálogo.

✔Poseer conocimientos sobre métodos y técnicas para orientar y ayudar a las familias a reconstruir sus relaciones.

✔Capacidad de permanecer neutral y objetivo bajo las presiones de las partes, mostrando imparcialidad.

✔Capacidad para intervenir activamente y lograr acuerdos entre las partes.

✔Estar vinculados a ámbitos que se relacionen con el objetivo de esta figura,  como  el derecho de familia, la psicología, trabajo social o mediación.

Este especialista debe evaluar la situación familiar, recabando información de diversas fuentes que rodean el entorno de la familia y asesorar al juzgado y a los progenitores para adoptar las medidas que mejor se acoplen a las circunstancias y que garanticen el bienestar del menor. Su actuación se efectúa bajo los principios de especialidad, neutralidad, eficacia y confidencialidad.

➡️¿Cómo está regulada la figura de Coordinador Parental?

La figura de coordinador parental surge en los años 90 en Estados Unidos y Canadá, para la normalización de las relaciones parentales tras la ruptura matrimonial o de pareja, cuando existe un alto grado de conflictividad que pueda poner en riesgo la estabilidad emocional y el bienestar del menor.

En España, se observa una ausencia de regulación de la figura del coordinador parental tanto en nuestro Derecho común como en los Derechos forales, ya que  nuestro Código Civil no la  reconoce de manera explícita. No obstante, cuenta con amplio amparo legal atendiendo a distintas leyes y textos legales, tanto a nivel nacional como autonómico  e  incluso internacional:

🔹A nivel estatal

En el artículo 158.2 del código civil se sientan las bases para considerar apropiado la inclusión de la figura del coordinador parental en el ordenamiento jurídico estatal  en un procedimiento de ejecución de resolución judicial a fin de apartar al menor de todo peligro o de evitarle perjuicios.

También existen normas procesales como el art. 748 a 755 de Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000, de 7 de enero, que van otorgando a los jueces un amplio margen de actuación de oficio cuando se trata de tomar medidas para evitar perjuicios a los menores, o bien para conocer la real situación familiar, que les permitan tomar las decisiones más adecuadas, entre las que se podría incluir la figura del coordinador parental.

El artículo 39 de la Constitución española consagra el principio de protección al menor.

La Ley 15/2005 de 8 de julio de modificación del Código Civil señala la mediación como medio voluntario para resolver los conflictos familiares.

🔹A nivel autonómico

En la Comunidad Autónoma de Cataluña el art. 12.2 de la Ley 14/2010, de 17 de mayo, de los derechos y oportunidades en la infancia y la adolescencia 31, sobre el respeto y el apoyo a las responsabilidades parentales establece que:

“Los poderes públicos competentes deben proporcionar la protección y la asistencia necesarias a las familias para que puedan asumir plenamente sus responsabilidades.”

La STSJ de Cataluña 26 febrero 2015, propone disponer del coordinador parental, pero sólo “… en los casos de grave conflicto y por tanto, excepcionales pero siempre acomodando su actuación en ejecución de sentencia a lo ordenado por los jueces”.

Ley de 27 de mayo de 2014, de los Derechos y las Oportunidades en la Infancia y la Adolescencia.

🔹A nivel internacional

➡️En los artículos 3.1 y 4 de la Convención Universal de los Derechos del Niño.

➡️En el artículo 6 a de la Convención Europea sobre Derechos del Menor de 1996.

👉¿Cuáles son las funciones del Coordinador Parental?

Entre las funciones que tiene el coordinador parental se encuentran:

📌Es un auxiliar colaborativo del juez y de las familias en la gestión de las medidas a implantar tras una ruptura.

📌Es garante del interés superior del menor y de la protección de sus derechos en situaciones de elevada conflictividad familiar.

📌Entrevistar a ambos progenitores, los menores, otros familiares, profesores, psicólogos o psiquiatras que atiendan a los padres o a los hijos para evaluar la situación familiar.

📌Ayudar a los progenitores a elaborar su plan de parentalidad, el cual consiste en una serie de pautas que ambos  deberán cumplir respecto a las relaciones parentofiliales.

📌Consensuar con los padres las medidas y condiciones de aproximación para la normalización de la relación de ambos con sus hijos.

📌Procurar la implantación efectiva de las medidas judiciales establecidas.

📌Informar al juzgado de los acuerdos alcanzados por medio de su intervención.

📌Realizar propuestas que considere apropiadas para la situación familiar.

¿Cuándo es recomendable la mediación del Coordinador Parental?

La intervención del coordinador parental es apropiada en los procesos contenciosos de separación o divorcio, ya que tras una ruptura se producen cambios en todos los ámbitos de la vida de los involucrados, incluyendo la organización de la convivencia familiar y las relaciones parentofiliales.

Estos cambios demandan una adaptación adecuada y eficiente, para lo que se precisa una real colaboración por parte de los progenitores para que las nuevas circunstancias no afecten negativamente la estabilidad emocional de sus hijos y su desarrollo integral.

Sin embargo, los progenitores no siempre logran llegar a acuerdos con respecto a la crianza y cuidado de sus hijos, lo que genera situaciones de conflicto e incumplimientos de las medidas establecidas con respecto al régimen de visitas y estancias que deben mantener ambos padres con el menor, para lo que se requiere la intervención del juzgado.

En estos casos donde el grado de conflictividad entre los progenitores es elevado, la autoridad judicial podrá adoptar como medida la designación de un coordinador parental para que funja como mediador entre ambos padres, con el fin primordial de evitar perjuicios a los menores que se encuentran envueltos en las discusiones y la tensión que hay entre ellos, ayudándoles a definir nuevas pautas que rijan las relaciones familiares y que garanticen el derecho de los hijos de compartir normalmente su vida con ambos progenitores.

Sin embargo, no se debe confundir la figura del coordinador parental con la de un mediador familiar, ya que aunque mediar es una de sus funciones, la diferencia entre estos se encuentra en que la mediación familiar es a voluntad de los progenitores mientras que la intervención de la coordinación parental puede ser obligatoria al ser dictaminada por el juez y a la cual los progenitores deben someterse.

Además, la mediación familiar es aplicable en casos donde el nivel de conflictividad entre las partes es bajo, mientras que la figura del coordinador parental surge en situaciones de alto conflicto familiar donde prácticamente no hay capacidad de diálogo entre los progenitores.