Extinción de la pensión alimenticia por falta de relación entre padre e hijo

Uno de los efectos derivados del divorcio es el abono de una pensión alimenticia, que consiste en un importe mensual que ayudará a cubrir las necesidades básicas diarias de los hijos. Este deber puede ser impuesto a uno o ambos padres y está conformado por dos partes: el alimentista, que es la persona con derecho a recibir esta pensión, y otra llamada alimentante, quien es la persona que tiene el deber legal y moral de pagar dichos alimentos. Sin embargo, la pensión de alimentos tiene un punto de extinción.

Con esta definición podemos hacernos una idea de los gastos que abarca la pensión de alimentos, de momento basta con entender que esta prestación incluye los gastos diarios habituales del hijo o familiar, es decir, lo indispensable para: Alimentarse, vivienda, ropa y calzado, educación y salud, gastos de embarazo y parto, etc.

El monto de pensión alimenticia debe abonarse a los hijos menores de edad y a los mayores o emancipados que por motivos ajenos a su voluntad no tengan recursos propios. Esta es una de las obligaciones tras la separación o el divorcio que más genera discordias entre la ex pareja en parte porque al durar varios años puede generar tensión e incomodidad.

Por eso, al momento de disolver el matrimonio, siempre es recomendable contar con la asesoría de un abogado especialista para redactar el convenio de separación o divorcio, ya que la cantidad a pagar por pensión de alimentos puede determinarse en el convenio regulador o en su defecto, por medio de sentencia judicial.

📌¿Qué incluye la pensión alimenticia?

Para saber qué tipo de gastos comprende la pensión de alimentos hay que recurrir al convenio regulador o a la sentencia de divorcio. Lo mejor es que en el procedimiento de separación o divorcio, estos gastos se determinen de forma especifica y detallada, a fin de evitar futuros malentendidos. No obstante, en caso de que no esté muy claro y exista confusión sobre la determinación, habrá que analizar lo que se entiende por gastos ordinarios y extraordinarios.

Son gastos ordinarios:

Los comunes y habituales (La vivienda, comida y bebidas, vestimenta, gastos médicos y educativos) . Estos gastos al ser recurrentes son los que se toman en cuenta para calcular el monto de la pensión alimenticia, quiere decir que el cónyuge custodia no está en derecho de exigir dinero al otro para costearlos.

Son gastos extraordinarios:

Los inesperados y ocasionales. Entre ellos puede haber algunos necesarios (Una intervención médica puntual) y otros no tan necesarios (Actividades extracurriculares). Como son gastos que no se pueden prevenir, no se incluyen en el cálculo del importe a pagar por pensión de alimentos y para financiarlos el padre custodio podrá pedir a su ex pareja que abone el 50% de estos. Sin embargo, este podría negarse al considerarlo innecesario, por eso de haber problemas podrá acudirse a los tribunales para que sea el Juez quien autorice o no el gasto.

¿Quién debe pagar la pensión alimenticia?

Lo más común es que la obligación de pago recaiga sobre el progentor no custodio, puesto que aquel que si tiene la custodia cumple ya con cubirir los gastos del día a día del menor. Ahora bien, si el alimentista es menr de edad, la pensiñon alimenticia será cancelada al progenitor con quien convive.

Sin embargo esto no significa que el dinero abonado en la pensión alimenticia pertenece al progenitor custodio que pueda disponder del mismo para sus asuntos, pues el monto está destinado únicamente a beneficio e los hijos, para sus gastos de crianza y necesidades básicas.

👉Extinción de la pensión alimenticia a favor de los hijos mayores de edad

 🔹¿Cuándo se extingue la pensión alimenticia?

Muchos pudieran pensar que al cumplir el hijo la mayoría de edad automáticamente debería concluir el pago de la pensión de alimentos, pero esto no es así. La obligación de realizar el pago de la pensión de alimentos continúa luego de este hecho, mientras que los hijos mayores de edad se encuentren estudiando con dedicación y esmero y que no generen recursos económicos propios.

De modo que para solicitar su extinción deben existir algunas circunstancias que demuestren que ya no existe la obligación de pagarla, mientras tanto, lo más aconsejable para el alimentista es seguir cumpliendo con el abono de la pensión de alimentos, sobre todo si así lo determina el convenio o sentencia de separación.

La extinción de alimentos ocurrirá por las siguientes causas:

  • Por la muerte del acreedor de la pensión.
  • Cuando el alimentista esté en capacidad de trabajar o haya mejorado su situación económica de forma sustancial y ya no le sea necesaria la pensión alimenticia para cubrir sus gastos.
  • Cuando los ingresos monetarios del padre obligado a dar dicha pensión sufran una disminución al grado de no poder financiarlos sin desatender sus propias necesidades y las de su familia. En un caso como este, se puede optar por la suspensión de esta obligación, mientras mejora su situación económica, pero difícilmente por su extinción.
  • Que el alimentista incurra en causa de desheredación, es decir, cuando el hijo hubiere cometido alguna de las faltas que dan lugar a la desheredación.

En los casos de que existan hijos mayores de edad, aunque no estén estudiando pueden tener derecho de recibir la pensión de alimentos si la falta de independencia financiera que padecen es involuntaria.

Al contrario, si se demuestra que los hijos mayores no son dedicados con sus estudios ni tampoco muestran interés alguno por integrarse al mercado de trabajo, se podrá solicitar la extinción de la pensión alimenticia.

Extinción de la pensión alimenticia por falta de relación entre padre e hijo

Como ya se analizó, cuando el hijo cumple los 18 años no se produce la extinción automática del pago de la pensión de alimentos y que este deber de prestar alimentos a los hijos mayores de edad continúa hasta que surjan una serie de circunstancias. Es decir, el progenitor alimentante estará obligado a pagar la pensión de alimentos hasta que el hijo alcance la independencia económica.

Pero, hay casos en donde el padre no custodio y el hijo por algún motivo no se relacionan entre sí. Cuando no hay una relación parentofilial entre el alimentista y el alimentante, el progenitor sobre el cual recae la obligación de abonar la pensión de alimentos, puede instar la extinción de la misma al demostrar que no convive ni comparte con su hijo por motivos ajenos a su voluntad.

🔺¿Cómo proceder de no poder pagar la pensión alimenticia?

La pensión alimenticia no puede dejar de pagarse por decisión propia, por lo tanto, si en un momento dado llegara a surgir un fuerte cambio de tipo económico que dificulte el abono de la pensión acordada o impuesta, el proceder a seguir es acudir a los tribunales para solicitar una modificación de medidas.

Para cambiar, suspender o solicitar la extinción de la pensión alimenticia es preciso tramitar un procedimiento judicial de modificación de medidas, donde será necesario demostrar que realmente han cambiado de forma permanente las circunstancias en las que se calculó la anterior pensión de alimentos.

Otra de las situaciones en las que se podrá acudir a un procedimiento de modificación o extinción de la pensión alimenticia es aquella en que los ingresos financieros del cónyuge custodio aumenten o las necesidades de los hijos mengüen.

🔺¿Cómo probar la falta de relación entre el progenitor y el hijo mayor de edad?

Para solicitar y lograr que se dé la extinción de la pensión de alimentos por falta de relación entre el progenitor y el hijo mayor de edad, se necesitará demostrar:

  • La efectiva falta de relación entre el progenitor alimentante y el hijo mayor de edad.
  • Que esta falta de relación sea fuerte y prácticamente absoluta.
  • Que la falta de relación se deba a motivos imputables a los hijos mayores de edad que reciben la pensión de alimentos.

Esta nueva posibilidad de concluir el abono de la pensión de alimentos tampoco es automática, deberá acreditarse que realmente los hijos no han querido mantener relación con el alimentante. No se trata de una pelea o enemistad temporal. Se requiere comprobar que los hijos no han deseado conservar la relación de forma expresa y permanente.

Existe el caso particular donde se plantean las siguientes preguntas, ¿han sido realmente los hijos quienes no han querido mantener esa relación con su otro progenitor? o, por el contrario, ¿Se trata de una manipulación? Es necesario hacer una investigación más profunda para determinar si en verdad es el hijo quien no desea mantener la relación.