Plan de parentalidad: concepto, finalidad, regulación y contenido

En una ruptura matrimonial la organización de la vida familiar cambia radicalmente, lo cual puede afectar de diversas maneras a los hijos, sobre todo si la relación entre los progenitores es muy conflictiva. Por ello, para  proteger a los menores que se encuentran involucrados en estas situaciones y garantizarles el derecho de mantener la normalidad en las relaciones con ambos padres, han surgido en el ámbito legal diferentes herramientas jurídicas, entre las que se encuentra el plan de parentalidad.

En vista de ello, en éste artículo te explicaremos lo concerniente a este documento: en qué consiste el plan de parentalidad, cuál es el propósito de esta herramienta jurídica, cómo está regulado y qué contenido debe tener el plan de parentalidad, a fin de que conozcas los diferentes aspectos involucrados en este plan que intenta ayudar a que las nuevas situaciones derivadas de la ruptura matrimonial afecten lo menos negativamente posible la estabilidad emocional de los hijos.

📌¿Qué es el Plan de Parentalidad?

El plan de parentalidad es un instrumento jurídico que está dirigido a especificar de forma precisa cada uno de los detalles del ejercicio de la guarda y custodia de los hijos y los aspectos inherentes a ello, así como el régimen de estancias que mantendrán los hijos con sus padres, en un proceso de separación o divorcio.

El plan de parentalidad puede ser utilizado como complemento del convenio regulador para concretar de una manera más minuciosa cómo ejercerán los progenitores sus responsabilidades para con sus hijos.

Esta herramienta jurídica refuerza la responsabilidad parental ante las crisis matrimoniales y propicia una mejor atención de los progenitores hacia sus hijos, evitando cualquier tipo de desprotección del menor en lo que respecta a su cuidado y desarrollo integral, al prever incluso de forma detallada situaciones y necesidades futuras de estos. Además, para su elaboración, cada familia puede adaptarlo a sus circunstancias particulares y a las necesidades específicas de sus hijos para regular las relaciones parentofiliales.

➡️¿Cuál es el propósito del Plan de Parentalidad?

En cualquier ruptura matrimonial, es natural que entre las partes se produzcan discusiones referidas al cuidado y sostenimiento de los hijos. Estos asuntos se resuelven a través de un convenio regulador cuando existen acuerdos entre los progenitores o por sentencia judicial cuando es un proceso de tipo contencioso.

No obstante, en ambos casos los pactos acordados tienden a ser generalizados, y no se suelen especificar algunos detalles que pueden resultar muy importantes para el desenvolvimiento de las relaciones parentofiliales.

Con esta herramienta jurídica, se pretende aportar una solución que garantice la estabilidad y el mantenimiento de las relaciones de ambos progenitores con sus hijos. En este documento se pueden detallar aspectos sobre la salud, educación, actividades extraescolares, religión y cualquier ámbito de la vida del niño que los padres consideren.

De manera que el plan de parentalidad surge con el objetivo de  regular el ejercicio de las potestades parentales, haciendo constar a más detalle los compromisos que los cónyuges asumen respecto de la guarda, el cuidado y la educación de los hijos, ajustado a las necesidades y disponibilidad de las partes implicadas, evitando así conflictos futuros sobre las responsabilidades de cada progenitor y proporcionando a los hijos una adecuada estabilidad emocional.

¿Qué contenido debe tener el Plan de Parentalidad?

En el plan de parentalidad debe ir especificadas las disposiciones referentes al ejercicio de la guarda y custodia de los hijos y al ejercicio de la patria potestad de ambos padres. Para tener una mejor idea de lo que debe contener este plan, se puede considerar lo propuesto en el artículo 233-9 del Código Civil de Cataluña sobre los aspectos que se deben incluir

El lugar o lugares donde vivirán los hijos habitualmente. Debe incluirse reglas que permitan determinar a qué progenitor le corresponde la guarda en cada momento

✔Los deberes en los que cada progenitor debe responsabilizarse con respecto a las actividades regulares de sus hijos.

✔La forma en que deben realizarse algunas variables en la guarda y, de proceder, cómo deberán repartir los gastos que generen.

✔El régimen de relación y comunicación con los hijos durante los momentos en que uno de los progenitores no los tenga con él.

El régimen de estancias de los hijos con cada uno de los progenitores en las fechas especiales o vacaciones señaladas para los hijos, padres o para su familia.

✔El tipo de educación y las actividades extraescolares de los hijos, formativas y tiempo libre.

✔La forma de cumplir el deber de compartir toda la información sobre la educación, salud y el bienestar de los hijos.

 ✔La toma de decisiones respecto al cambio de domicilio y a otras cuestiones relevantes para los hijos

Lo más importante es que el contenido del plan se determine según las particularidades de la familia, para que se adapte adecuadamente a las necesidades y disponibilidad de todos los involucrados y cumpla efectivamente el objetivo de regular las relaciones parentofiliales.

Por otro lado, aunque existen guías y modelos estándar para elaborar el plan de parentalidad, lo mejor es no limitarse a estos modelos, ya que ambos padres son los más indicados para concretar el contenido de dicho plan, puesto que conocen a sus hijos y sus circunstancias.

Asimismo, los planes de parentalidad pueden prever la conveniencia de modificar el contenido para adaptarlo a las necesidades de las diversas etapas de la vida de los hijos, ya que al transcurrir un tiempo estos pactos se suelen modificar o extinguir por diversas razones: mutuo acuerdo entre los progenitores, cuando cambien las circunstancias, por incumplimiento grave o reiterado de las obligaciones establecidas en ellos, entre otras.

👉Regulación del Plan de Parentalidad

Nuestro Código Civil no hace referencia al plan de parentalidad, ni existe la obligación de presentar un plan de ejercicio de la guarda y custodia.

Solo en la Comunidad Autónoma de Cataluña resulta una obligación presentar un plan de parentalidad mientras se está enlos trámites de un divorcio contencioso o de mutuo acuerdo con el objetivo de regular el ejercicio de las potestades parentales, haciendo constar los compromisos que los cónyuges asumen respecto de la guarda, el cuidado y la educación de los hijos. Se encuentra regulado en el Libro II del Código Civil de Cataluña.

No obstante, ha sido el Tribunal Supremo el encargado de introducir y recomendar a los progenitores elaborar un plan contradictorio sobre la forma en que se va a ejercer la custodia, ajustado a las necesidades y disponibilidad de las partes implicadas, en otras palabras, un plan de parentalidad.

Por consiguiente, son los Derechos forales los que regulan el plan de parentalidad, aunque no todos bajo esa denominación. En Aragón se le conoce como pacto de relaciones familiares, en Valencia se le llama pacto de convivencia familiar y en el País Vasco como pactos en previsión de ruptura de la convivencia.

Sin embargo, aunque muchos de los Derechos forales ya regulan el plan, la legislación común no reconoce de manera explícita esta herramienta jurídica, a pesar de que también nuestra jurisprudencia recomienda en múltiples sentencias sus beneficios.

En consecuencia, sería muy conveniente que se incluya el plan de parentalidad o bien como complemento del convenio regulador o como parte de su contenido, en todo el territorio nacional,  como ya propone el Anteproyecto de 14 de abril de 2014 del ejercicio de la corresponsabilidad parental.

¿Cuándo se recomienda elaborar el Plan de Parentalidad?

Cuando el grado de conflictividad entre los progenitores es bajo, elaborar  este plan de parentalidad puede ser recomendable,  ya que los progenitores estarán más dispuestos a acordar de forma minuciosa las pautas que regirán cada uno de  los aspectos de la convivencia tras la ruptura  y la protección del menor en  todos los  ámbitos que posiblemente no se han previsto en el convenio regulador o que aún previstos se pueden detallar.

Ello permitirá que en lo adelante ambos progenitores puedan llegar a entenderse y adaptarse mejor, para el beneficio de sus hijos.

Si por el contrario la relación entre los progenitores es muy conflictiva, el juez puede nombrar a un coordinador parental, el cual debe ser un profesional con formación y experiencia para que asista a los padres en cuanto a elaborar su plan de parentalidad, ayudándoles a resolver sus diferencias y garantizando que el menor no se vea afectado.

Esta mediación familiar con la participación del coordinador parental ayuda a garantizar el bienestar superior del menor y deberá ser ordenada por el juzgado o acordada por los padres separados o divorciados cuando entre ellos exista un grado de conflictividad alto o litigio con los hijos y por ello, está centrada en los hijos que se encuentran en riesgo, producido por la exposición a los conflictos presentes entre sus padres.

En definitiva, los padres se adaptarán bien a utilizar el plan de parentalidad cuando su prioridad es el bienestar de los hijos, la satisfacción de sus necesidades, su estabilidad emocional y su desarrollo integral. Por lo tanto, sería apropiado que se incluya este ventajoso instrumento en el ordenamiento jurídico español.